Laura Garcia Vitoria

Territorios del conocimiento/Territoires de la connaissance Sociedad del conocimiento/Société de la connaissance : les regards sur l'identité personnelle et professionnelle dans la société de la connaissance

12/30/2007

Las bases de la economía del saber: del microcluster al gráfico global

Nuestro colega bloguero Francis Pisani evoca en sus dos últimas contribuciones dos figuras que nos permiten comprender mejor algunos mecanismos de la génesis de la economía del saber. Nos recuerda, en reacción a un reciente artículo del New York Times, que el agrupamiento en microrregiones de empresas de un mismo sector que llevan consigo esos efectos de redes tan envidiadas en la Silicon Valley (lo que nuestros economistas llaman las « externalidades positivas »), se construyen alrededor de orígenes étnicos (principalmente indios y chinos), actividades o relaciones personales bien establecidas (Universidad de Stanford) y que estos contactos intangibles permiten mejores comunicaciones.
Para AnnaLee Saxenian, una de las mejores especialistas de estas cuestiones que enseña en la universidad de Berkeley, estas relaciones constituyen, subraya, una manera muy eficaz de innovar, incluso ver rápidamente lo que funciona y lo que no funciona. Estas son la base de estos micro-climas que serán las economías territoriales del mañana, como por ejemplo el parque científico de Hsinchu en Taiwan. Estos grupos generan posturas culturales e identidades visuales.
El “Gráfico Global Gigante” (GGG) – fórmula lanzada recientemente por Tim Berners-Lee, el inventor del Web – designa a su parecer las relaciones que establecemos en la red. Lo que importa, es la manera como estamos conectados y no el modo en que las páginas están conectadas. Un gráfico es la representación de un conjunto de enlaces entre nodos. El gráfico social permite representar los enlaces entre la gente no en su posición topográfica, sino a través de su interacción en línea (ya no solamente los ordenadores en el caso de internet o las páginas en el caso del web) El gráfico semántico añade los metadatos que permiten a las máquinas leer las interacciones en cuestión.
En efecto, las redes sociales - o las comunidades - son menos importantes, lo que cuenta en realidad es la dinámica de sus realizaciones tal como la encontramos en las múltiples acciones concretas que el GGG parece representar. Del mismo modo, la bloguera israelita Orli Yakuel representa el web bajo forma de un plan de metro.
Se nos sugiere así que estamos pasando del Web a un cierto tipo de gráfico gigante que nos une a todos a través de nuestros análisis y nuestras competencias. Ello nos invita sobre todo a observar, como lo subraya Francis Pisani, a otro nivel diferente del que estamos acostumbrados: “pensar en términos de gráfico más que de web es esencial si queremos sacar provecho de la web móvil, del zoo de los distintos aparatos que nos permiten acceder al sistema” nos dice Tim Berners-Lee.
Estas dos figuras - una territorial y otra social - concuerdan con varios artículos recientes en el campo de las ciencias humanas: así, la última entrega de la revista Sciences Humaines evoca la geografía de las ideas y los nuevos polos de saber: Jean-François Dortier en su artículo «Los archipiélagos del saber» evoca la ecología de las ideas, las rutas de la inteligencia, y la nueva geopolítica del saber. Nuestra relación territorial o socialmente, se declina así en encrucijadas y laboratorios. David Cosandey (El secreto de Occidente. Hacia una teoría general del progreso científico, Paris, 2007) nos recuerda a su manera que no podrá existir una dinámica de la innovación sin oligopolaridad económica y cultural.

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